Jesucristo, aunque no siempre tenÃa éxito, presionaba constantemente a la gente para que lograra un nivel más alto de excelencia. El veÃa más allá cuando se trataba de usar los talentos. CreÃa firmemente que los mejores dÃas de una persona estaban por venir y, a menudo, trataba de hacer que la gente se esforzara en dar lo mejor de sÃ.
Jesucristo pudo haber sido oÃdo alentando todo este esfuerzo descrito con expresiones tales como: "Escuchad", "tratad de comprender", "habeis escuchado pero ahora os digo", "continuad preguntando", "tened siempre alegrÃa", "seguidme ahora", "reunid valor" o "yo estoy aquÃ, no temais". Se ve claramente que estas palabras no eran un aliento chato, sino terreno firme sobre el cual la gente podrÃa avanzar, habiendo dejado atrás a la mediocridad.
En un determinado momento Jesucristo forzó a sus escuchas. En respuesta a una pregunta respecto a la "Ley de una Milla Romana" la cual decia que los judÃos locales podÃan ser forzados a acarrear el equipo militar de los romanos por una milla, ofreció una sorprendente reconvención para forzarse a decir:
"Si los romanos os piden que vayais una milla, id dos".



Twitter
Myspace
Mister Wong
Bookmarks.cc
Digg
Del.icio.us
Slashdot
Netscape
Furl
Yahoo
Technorati
Newsvine
Googlize this
Blinklist
Facebook
Wikio
Diggita